
La idea de crear este blog surgió en los últimos días de 2025, y escribí el primer artículo.
Pero yo puedo planear lo que quiera, que luego la vida me dice cómo y por dónde… cuando la escucho, claro. Así que el primer artículo pasó a ser el segundo que verás publicado en dos semanas.
El primer día del año intenté encender el fuego de mi chimenea.
Lo conseguí, pero costó, porque la leña de casa estaba mojada. Me llevó mucho rato, porque, claro, no se encendía. Y eso me regaló algo valioso: tiempo de atención y concentración mirando el fuego.
Tiempo para estar en silencio, concentrada, con un objetivo sencillo y claro que pedía, sobre todo, no perder la paciencia: encender el fueguito.
Para que pudiera prender tuve que darle mucho más aire de lo normal con el fuelle. Y en ese gesto tan simple, casi doméstico, a través de las imágenes que iba observando, empecé a atar cabos sobre mi estado interno de los últimos días… y, en realidad, sobre la vida misma, que no es tan distinta para unas personas y otras.
La naturaleza, cuando se la observa con atención y sin prisa, da información.
Información valiosa.
No información teórica, sino información viva, directa. Porque no estamos separados de ella: somos naturaleza.
La leña estaba mojada porque en las semanas anteriores había llovido mucho y no la tapé adecuadamente. Pero tanto la lluvia como el hecho de que la leña se mojara tienen su sentido.
La lluvia incesante, aunque pueda causar grietas, humedades o desbordes, cuando cesa —porque todo cesa en algún momento— deja un invierno de verdes vivos, un bosque fértil, un cielo limpio. Sin la lluvia previa, esa belleza no habría sido posible.
Y, al mismo tiempo, la leña estaba cargada de agua. Demasiada.
Todo eso me habló de mí.
De lo humano.
De lo que ocurre cuando en nosotros hay un exceso de agua: un desborde emocional (entendiendo el elemento agua, asociado a las emociones según el sistema de chakras).
Observé también cómo el aire —relacionado con el pensamiento, la conciencia— puede ayudar a secar ese exceso. No para eliminar el agua, sino para equilibrarla.
Cuando el aire circula y el agua no lo invade todo, el fuego puede aparecer (el fuego, en el sistema de chakras, se puede comparar a la proyección del ser humano en la vida, a la fuerza vital).
Un fuego en equilibrio sería el que calienta sin quemar, el que da caliu, el que hace hogar, el que permite vivir sin quemar y el que no se apaga, y así permite seguir siendo energía vital.
Y cuando agua, aire y fuego encuentran su justa medida, la tierra también se asienta.
Todo el sistema entra en coherencia: el cuerpo emocional, el cuerpo mental, la energía vital y el cuerpo físico.
Poder ver mi sombra me permite hoy mirar la naturaleza de otra manera.
No como algo externo, sino como un espejo.
Este diálogo silencioso con la naturaleza solo es posible cuando dejo de huir de lo que no quiero ver en mí y, a la vez, dejo el pensamiento discursivo y me concentro con atención en una sola cosa.
A mí me resulta especialmente útil que esa atención sea en silencio y con elementos de la naturaleza. Pero, en realidad, la naturaleza está siempre cerca: el agua que sale del grifo, la tierra que pisamos, el aire que respiramos, el sol que nos da calor. Y naturaleza es también mi propio cuerpo.
Por eso se suele recomendar no reprimir las emociones y estar en contacto con ellas.
Y estoy de acuerdo en la necesidad de ver lo que hay.
Si no miro las emociones que se mueven en mi tierra (la parte más densa de mi cuerpo), el cuerpo me las muestra en forma de dolores, tensiones o contracturas. Con los años he aprendido a escuchar. A seguir al cuerpo. A moverlo, a darle espacio, a permitir que lo que estaba contenido pueda expresarse.
Y hasta aquí, todo bien.
Pero el ego —que es muy listo, porque tiene un miedo profundo a desaparecer— también aprende rápido. Y lo que en origen es saludable puede convertirse en un secuestro: una inundación emocional que ocupa toda la experiencia humana.
Ahí aparece el desequilibrio que veo tan a menudo: pasamos del exceso de control a un extremo emocional, olvidando el punto medio. Olvidando el centro. Olvidando quiénes somos cuando habitamos ese lugar.
Por eso hoy la leña me ha enseñado tanto.
Para que mis aguas no me arrastren, necesito usar la mente a favor, no en contra.
No para controlar las emociones ni para ser controlada por ellas, sino para que la presencia pueda sostenerlas a ambas.
No es el ego el que sale del bucle.
Es algo más grande lo que aparece cuando dejo de identificarme con el ruido y puedo estar verdaderamente presente.
Empiezo este blog desde aquí. Deseando que sea la observación, el silencio y la experiencia vivida lo que impulse este espacio.
El deseo también es fuego, es impulso vital, que bien proyectado nos ayuda a todo este proceso de experiencia de vida. Porque, igual que el desequilibrio entre femenino y masculino, cuando se trasciende y encontramos, aunque sea un instante, el punto del medio, el centro, no hay algo “bueno” o “malo”, como podría decirse del deseo: todo depende desde dónde nace ese deseo.
En la Kabbalah se habla, además del cuerpo físico, del cuerpo emocional y del cuerpo mental, también del cuerpo del deseo. Ese deseo bien encauzado puede ser ese impulso de fuerza vital, ese fuego que nos da vida. Pero eso da para otro artículo, para otro día.
Porque en el próximo artículo hablaré de algo muy ligado a lo que hoy estoy escribiendo: la sombra. De aquello que no queremos ver, pero que, cuando se mira, puede convertirse en una bendición.
Si al leer estas líneas has sentido que algo se movía por dentro,
quizás haya una parte de tu historia que pide ser mirada con más calma.
El próximo 2 de febrero ofreceré un webinar en directo donde profundizaremos en por qué, a pesar del trabajo personal, algunas situaciones siguen repitiéndose, y qué tiene que ver eso con el lugar que ocupamos en nuestra vida.
Puedes inscribirte al webinar aquí:
👉 https://registro-webinar-febrero.systeme.io/el-arte-de-vivir-en-tu-lugar
Este blog —y también la formación El Arte de Vivir en Tu Lugar— nacen del mismo lugar: la vida no necesita ser corregida, sino mirada con verdad, para que cada cosa pueda volver a su lugar.
Feliz inicio de año.
Puedes conocer más sobre la formación El Arte de Vivir en Tu Lugar aquí:
👉 https://dinamurillopuig.systeme.io/afd527a4/el-arte-de-vivir-en-tu-lugar
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